
¿Cómo te describirías a ti mismo?
Soy honesto, curioso, entusiasta, amigable y comprometido. Alguien que habla con propiedad, pero también con sencillez y cercanía. Alguien que disfruta con el conocimiento y el saber.
¿Cuáles son tus orígenes?
La mía es una historia de evolución desde la tradición a la innovación. Actualmente me encuentro en manos de la cuarta generación y mi producto está presente en más 20 de países.
Cuando vas a comprar una pata de jamón para una ocasión especial, ¿de qué procedencia la compras?
Más que de un origen, compro el jamón de Carrasco por su sabor único. Carrasco combina la cría en la dehesa extremeña con el proceso de secado en Guijuelo: un sabor más dulce, más bajo de sal, suave y sutil. Textura untuosa, oleosa, ligera y delicada que se deshace en la boca.
¿Y cuál es tu secreto a la hora de cortarlo?
A máquina o a cuchillo, ¡me gustan ambas formas! Lo importante es que sea un buen jamón y que el corte sea fino, jugoso y apetecible.
No solo de jamón vive el hombre, ¿qué otras cosas te gusta comer?
¡Cualquier parte del cerdo ibérico! Un buen lomo ibérico de bellota, chorizo, salchichón, longaniza… o fantásticas carnes frescas como la pluma o la presa. Y de postre… ¡bellotas!

¿A qué restaurante de Tast Culinary Projects te gusta ir a cenar?
Me encantan todos los restaurantes del grupo, aunque en Tast Club me siento muy a gusto porque es un sitio actual, divertido y desenfadado.
¿Qué plato sueles pedir?
Prefiero siempre dejarme sorprender por Patxi, ¡qué gran profesional!
¿Qué metas te marcas para este 2018?
Hacer feliz a la gente comiendo Jamón Carrasco.
¿Cuál es tu animal favorito? 😉
El cerdo ibérico, pero de raza Carrasco.