
Los cuadros de Fernando Parra pueden apreciarse de dos maneras diferentes. Desde la distancia uno reconoce el talento del artista porque sus pinturas parecen cobrar vida, como si estuvieran en movimiento. Pero si uno se detiene a observarlos de cerca detenidamente, comprueba sorprendido que cada obra es el resultado de una suerte de compulsivos trazos de diferente grosor y forma, desde los más rectilíneos a otros elásticamente curvados, que vistos en su conjunto dotan de un realismo impecable a cada una de las leyendas de la música y el cine de todos los tiempos que ha sido retratada por Parra.

Y es que el blanco y negro que preside la serie gráfica que el artista argentino ha creado expresamente para Ram Bar, marida a la perfección con el ambiente del restaurante.
Le preguntamos precisamente por la técnica que ha empleado en este caso y nos explica que “se trata de scratch y scribbles, una especie de garabatos, de líneas que parecen irracionales si se analizan al detalle”. Fernando Parra añade un detalle importante: «lo bonito es encontrar la forma final de lo que se quiere representar, buscar la visión de conjunto para que el espectador pueda comprender lo que se expresa en el cuadro».
Para conseguir ese efecto se utilizan, en palabras del propio pintor, “cinco o seis estilógrafos de grosores diferentes que aportan esa sensación de movimiento, junto con un lápiz y un bolígrafo de color blanco, como si fuese un negativo, para ir marcando las sombras o los brillos, como por ejemplo en el caso de los ojos y su contorno”. El último paso característico en cada cuadro del artista son lo que él define como “una especie de salpicaduras que deben ser muy sutiles porque, como no las controlas por completo al aplicarlas, es preciso que no ensucien la obra”.-

El trabajo del creador argentino en Ram Bar contiene dos colecciones propias. Por un lado, una musical formada por figuras mundiales del jazz y el blues como B. B. King, entre otros. Se trata de lienzos de mayor tamaño, de 1 por 1.30 metros, que “permiten jugar con una técnica que se denomina ‘pincel seco’, que permite definir las sombras del dibujo creando una escala de diferentes tonalidades de gris”, como señala Parra. En segundo lugar, tenemos una colección de retratos más pequeños, hechos en papel de 320 gramos, protagonizados por los iconos de la historia del cine de la talla de Marilyn Monroe o James Dean.

La vinculación de Fernando Parra con Tast Culinary Projects viene de lejos. “Soy cliente de los restaurantes del grupo y desde siempre me ha gustado muchísimo la puesta en escena de sus locales”, afirma el pintor para el que Ram Bar le “ha transmitido muchísimo por su concepto al estilo de los locales de los años 50, con un ‘rollo’ medio industrial pero moderno al mismo tiempo”.
A propósito de su estética, Parra recuerda su experiencia en un viaje a Nueva York: “tuve la posibilidad de estar en unos locales propiedad de Robert de Niro, en Tribeca, y me recodó mucho a esto (Ram Bar). Paseas por la Rambla y de repente ves la puerta del local y cuando entras, dices: guau”. Fruto de ese flechazo, el artista nacido en la Patagonia se puso en contacto con Tast Culinary Projects para mostrarle el estilo de sus cuadros, convencido de que encajarían a la perfección en la armonía de sensaciones que transmite Ram Bar.
A partir de ahí se puso a trabajar, contagiado por su pasión por el cine y el jazz y la propia inspiración del restaurante en los clásicos de Nueva York, hasta crear una gran familia de retratos compuesta por, nada menos, que por los músicos Louis Armstrong, John Coltrane, Billie Holiday, Miles Davis y BB. King, y los actores Kirk Douglas, James Dean, Anthony Quinn, Clint Eastwood, Charlie Chaplin, Audrey Herpurn, Elizabeth Taylor, Sofia Loren y Marilyn Monroe.