Belén Camps habla del Ocean Dream 2017, un proyecto solidario en favor de la investigación del cáncer que llevará a cinco mujeres a cruzar el atlántico, de Mallorca a la isla de Martinica
El próximo 4 de noviembre el Sargantal, un velero de 16 metros de eslora, construido en aluminio y totalmente equipado para realizar travesías de altura, zarpará desde el Club Náutico de Palma rumbo al Caribe con motivo del proyecto Ocean Dream 2017. La tripulación estará formada en diferentes etapas por cinco mujeres que han pasado por un proceso de cáncer y están dadas de alta o en fase de remisión, así como el armador del barco, quien también superó esta enfermedad. Todos ellos emprenden esta aventura solidaria con la intención de recaudar fondos para el estudio del cáncer. En Tast Culinary Projects hemos querido hablar con Belén Camps, una de las valientes que cruzará el atlántico, que hace unos años también formó parte de nuestra tripulación.
¿Cómo nació la idea de «Ocean Dream, sailing for life»?
La idea nace principalmente de una necesidad de ayudar. La impulsora de todo esto es Natalia Enseñat y yo me fui introduciendo poco a poco en el proyecto a medida que ella lo iba gestando. Cuando ella todavía estaba recibiendo tratamiento de quimioterapia nos veíamos cada miércoles y un día me dijo: «Qué te parece si cumplo mi sueño y cruzo el atlántico». Ése fue el punto de partida de una idea que fue evolucionando semana a semana, primero queriendo convertir su sueño en un proyecto solidario, después con la decisión de que la tripulación estuviera formada por mujeres y, por último, logrando apoyos económicos y un patrón. Todo el mundo tiene ganas de ayudar y es necesario porque nosotras mismas tenemos claro que aparte de supervivientes somos gente con suerte. Las personas creen que si le pones ganas y eres fuerte todo se arreglará, y aunque eso es necesario porque con positivismo siempre van mejor las cosas, en esta enfermedad hay un factor suerte muy importante. Si estamos aquí es porque queremos minimizarlo estudiando e investigando los tipos de cáncer más desconocidos. El objetivo son 4.000 millas pero sabemos que la solidaridad es infinita.
Toda la tripulación ha pasado por un proceso de cáncer en su vida. ¿Qué podría decirnos de su propia experiencia o aprendizaje tras la enfermedad, ahora que ya se encuentra de alta?
El cáncer no te hace pensar «socorro qué miedo, voy a esconderme para que no me pase nada nunca más». Al contrario. Creo que si se me presenta cualquier otro reto en la vida voy a ser capaz de afrontarlo, voy a hacerlo bien. Ha hecho que valore más la vida y que cambie mi escala de valores. Ahora sé que todo esto que hacemos es nuestra obligación porque al haber pasado por ello somos las que debemos actuar al respecto. Nos sentimos fuertes, animadas y dispuestas a reivindicar que podemos superar cualquier cosa.
¿Qué nos puede contar de las mujeres que participan?
Hablamos con hasta una treintena de personas que querían participar en el proyecto hasta quedarnos con la tripulación actual: Natalia Enseñat, Mónica García, Elena Piña, Caterina Massutí y yo, Belén Camps. Estamos muy emocionadas y aunque no tenemos miedo sí sentimos mucho respeto porque somos conscientes de que va a ser necesario un gran trabajo en equipo. Nos da mucha tranquilidad viajar con César, el armador, que ya ha cruzado el atlántico en muchas ocasiones, y el hecho de que en mayor o menos medida todas hemos tenido relación con el mar. Hace unas semanas Mapfre nos invitó a la salida de la World Ocean Race para presentar el proyecto y navegamos juntas por primera vez, aunque en un barco diferente al nuestro. Ya nos enfrentamos a nuestra primera tormenta perfecta en esa ocasión y estos días estamos haciendo pruebas con el Sargantal entre Andratx y Palma.

¿Cuál va a ser esta travesía?
La travesía consta de 4.000 millas náuticas (unos 7.400 kilómetros) con dos paradas técnicas en Lanzarote y Cabo Verde. Cada una de estas millas está a la venta entre colaboradores del proyecto (empresas y particulares), al precio de 10 euros a través de un crowdfunding que, una vez sufragados los costes de la travesía, se destinarán a proyectos de investigación contra el cáncer.
¿En qué pueden ayudar las empresas privadas, como ya ha hecho Tast Culinary Projects?
Se puede ayudar comprando millas, y no sólo por el dinero aportado, sino por darnos sensación de estar acompañadas. La vida compartida siempre es mejor, así que cuanta más gente venga con nosotros más lejos llegaremos. Se puede donar tanto a nivel empresarial como personal, que nadie piense que su granito de arena es demasiado poco porque todo es importante para fomentar la investigación.