La Copa del Rey de Vela 2017 está a la vuelta de la esquina y en El Náutico ya están preparados los más de 100kg de jamón ibérico y 2.000 cafés que se van a consumir en el brunch a lo largo de la competición. Este evento supone un desafío para Tast Culinary Projects, que asume un año más la responsabilidad de colaborar con un proyecto de este calibre. Eugenia Cusí, directora general de la compañía, comenta algunos de los entresijos de esta aventura.
¿Qué supone para El Náutico, y para el grupo en general, asumir este reto?
Aunque sea nuestra cuarta Copa del Rey, siempre supone un reto el tener que sumergirnos en algo tan diferente a nuestra dinámica habitual. Una Copa del Rey concentra un volumen de trabajo muy alto en un tiempo muy corto; atendemos 20 veces la cantidad de comensales regular en El Náutico. Pero el mayor desafío tiene que ver con mantener el trato personal, cálido y cercano que nos gusta brindar a nuestros clientes… a pesar de recibir a tantísimos de una vez.
¿Habéis necesitado de mucho personal para abarcar un evento de este calibre?
Sí, y lo hacemos a través de una fórmula mixta que nos da buenos resultados. Por una parte, nos apoyamos en integrantes de los equipos en otros locales, que siempre están dispuestos a echar una mano cuando algún “restaurante hermano” lo necesita. Y luego llevamos a cabo un proceso de selección para contratar entre 50-60 personas, camareros y cocineros esencialmente. Sólo para la Cena de Armadores necesitamos un equipo de 10 cocineros y 40 camareros.
¿Y cómo se prepara el grupo humano ante una situación como ésta?
Realmente la preparación de esta Copa del Rey comenzó al acabar la del año pasado, revisando todas aquellas cosas que habían ido bien y por tanto queremos mantener, así como las que veíamos preciso reformular. Para esta edición incorporamos alguna sorpresa refrescante para los regatistas cuando vuelvan a puerto, entre otras novedades, y al mismo tiempo ponemos de manifiesto día tras día la versatilidad y profesionalidad de El Náutico y el equipo que lidera Fran, capaces de ofrecer un Brunch VIP de día y transformar el espacio y las dinámicas de trabajo para servir cenas a la carta por la noche.

¿Qué nos puede contar de sus proveedores para este brunch tan especial?
Los proveedores son uno más en nuestro grupo. Hacemos camino de la mano de empresas seleccionadas con mucho mimo, y nos cuidamos mutuamente. En una ocasión como ésta, queremos ofrecer a nuestros proveedores la oportunidad de aprovechar el escaparate y la afluencia que brinda la Copa del Rey para que puedan dar a conocer sus novedades o artículos que no tenemos en nuestras cartas. El Náutico se convierte así en sede de una pequeña feria gastronómica. Esta edición podremos degustar desde embutidos mallorquines elaborados de forma artesanal por Can Company, pasando por el Jamón Ibérico Carrasco-Guijuelo procedente de una raza propia de cerdo criada desde hace 25 años en las dehesas, la carne de las “vacas felices” de La Finca Jiménez Barbero o el aceite de oliva de Aubocassa hecho tradicionalmente en Manacor, todo acompañado por el champagne Ayala o probando también un gin tonic de Hendricks.
¿Por qué confían en Tast Culinary Projects para los servicios de F&B de un evento socialmente tan complejo como la Copa del Rey?
Supongo que los casi 30 años de experiencia generan confianza, sí, y que el Real Club Náutico de Palma nos tenga cerca todo el año y vea día a día cómo nos gusta hacer las cosas también les da tranquilidad respecto a lo que esperar de nosotros. Pero lo que quizás sea más particular es la sensibilidad de nuestro equipo para poder ser serviciales y atentos al tiempo que naturales y cercanos. Eso es lo que tratamos de ofrecer en nuestros restaurantes cada día, que los clientes se sientan a gusto en el espacio que encuentran con nosotros, independientemente de su notoriedad social o mediática. Y esto en un evento con la relevancia social que tiene la Copa del Rey parece algo que los “famosos” agradecen especialmente, el poder estar en un espacio que respeta su privacidad y casi sentirse anónimos por un tiempo. Es cierto que a nosotros tampoco nos es fácil estar bajo los focos con la intensidad que trae la Copa del Rey; esta exposición mediática y social no es nuestro estado natural. Pero hemos aprendido a desenvolvernos y, sobretodo, a preservar esa esencia nuestra de servir con cercanía y naturalidad no importa quién esté sentado a la mesa.